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lunes, 18 de julio de 2011

Modo Vacaciones ON: ¿Para qué sirve un Planeta?

Activo modo vacaciones, y eso implica marcar distancias con la cotidianeidad profesional, y hacer hueco a una cierta intensificación de la familiar, para mí, más que deseada. La mejor manera de hacerlo es NO escribir un post. Y una opción para mantener el blog sin escribir es rescatar algo del pasado. 

Y es que una vez tuve un blog en el que escribía cosas. Me dispongo a pasar mucho tiempo con mis hijos, y qué mejor manera de celebrarlo que recuperar una de mis antiguas entradas en las que mis hija mayor es protagonista: 



...Probablemente haya pocas cosas tan gratificantes como comprobar que tus hijos van adquiriendo la capacidad de desarrollar pensamiento creativo y complejo, a partir de las relaciones que establecen entre los hechos, las personas, las cosas y el tiempo.

A menudo nos sorprenden con preguntas preñadísimas de una lógica totalmente virgen, libre de etiquetados, de ideas preconcebidas y de fórmulas efectocausales de las que muy rara vez conseguimos librarnos los adultos.

Gozo tremendamente al observar y analizar esa lógica tan pura, tan poco contaminada por los silogismos virales que a fuerza de repetirse sistemáticamente, pasan a formar parte del catálogo de falsas verdades que tanto nos altera el conocimiento y el pensamiento. 

Es una de mis conversaciones nocturnas con Paula, a esa hora en la que atrás han quedado los minutos de juego y algo de televisión, y sus cuatro años ponen rumbo a la cama, no sé si por el sueño, o por el silencio de su cuarto donde no hay interferencias acústicas. Lo que sí sé es que es la hora del ingenio. La hora en la que su lógica virgen y libre se desata.

-¿Los demás países también están en La Tierra o sólo España?.-
-No, en La Tierra están todos los países.-

Vuelca de nuevo su mirada sobre el atlas que le estoy mostrando, luego mira hacia la pared durante un segundo, como buscando inspiración en el blanco del paramento para atacar de nuevo...

-¿Y en los demás planetas no hay nadie?.-
-No, nadie.-

A veces hay que saber cortarse. No creo que sea el momento de hablarle  de que hay gente que defiende la existencia de seres de otros planetas. Sin duda ella se ha decepcionado con mi respuesta. Lo sé porque se ha quedado mirándome fijamente. Cuando le satisface la contestación, gira la mirada, busca otro punto de atención, en otras palabras, se relaja como para deglutir el concepto adquirido. Pero en este caso no. Sus ojos se han quedado fijos en los míos, como trastornados por lo inesperado de mi constestación. Sus pupilas sólo cambian de posición levemente, excrutando cada palmo de mi rostro, buscando quizás algún gesto en mis músculos faciales que le haga completar la información por la vía de lo no verbal, o tal vez intente descubrir si le estoy ocultando algo.

-¿Y entonces... para qué sirven los otros planetas?.-

Esto empieza a complicarse. No creo que estas preguntas difieran mucho de las que yo hacía, o de las que hace cualquier otro niño de su edad. Me pregunto qué podían responder mis padres a esto con muchos menos estudios que yo... En estos casos sólo cabe la huida hacia adelante. Si te atacan, ataca tú, de modo que le respondo con otra pregunta:

-¿Y tú?. ¿Tú para qué sirves?.-

Silencio. Leve sonrisa. Sorpresa ante pregunta inesperada. Sonrisa sonora que interrumpo a conciencia:

-Dime Paula... ¿Para qué sirves tú?.-

Sin dejar de soneir, pero desviando la mirada de nuevo hacia la pared, medita su respuesta. Creo que he ganado la batalla. He conseguido desviar la incómoda pregunta. Pero su respuesta me paraliza las neuronas:

-Pues... yo sirvo para hacerte preguntas de planetas...¿Para qué sirven los otros planetas si allí no vive nadie?.-

Y sus ojos vuelven a clavarse en los míos. Ahora soy yo el que mira hacia la pared, el que se tiene que detener a buscar inspiración en las burbujitas del gotelé. No iba a ser tan fácil librarse de tanta inquietud pueril.

-Pues... sirven... para... mantener el equilibrio del sistema.-

Lo he hecho demasiado complicado, lo sé. Pero es lo primero que se me ha ocurrido. No estoy mintiendo, a veces mentimos con tal de buscar una respuesta que ellos puedan entender. No lo veo necesario. Ahora preguntará qué es equilibrio.

-¿Equilibrio qué es...?.-

-Los planetas donde no vive la gente son como el Colacao, que solos no sirven para nada, pero cuando se lo pones a la leche está mucho más buena.-

Sonríe una vez más y me mira fijamente.

-¿Los planetas están hechos de Cola-Cao?.- Sonrisa sonora.

-Sí... de Cola-Cao...anda, buenas noches.-
No sé si hoy soñará con planetas de colacao, o con los Reyes Magos, pero lo cierto es que cuando observo el pensamiento libre de ataduras de los niños, echo de menos un poco de lógica pueril en los adultos.

Habría que volver a obtener la capacidad de cuestionar la realidad hasta sus últimas consecuencias, y evitar así la vulnerabilidad ante los mensajes que nos abocan a la atrofia del conocimiento basada en un mundo sin escalas de grises.
















martes, 12 de julio de 2011

Prescripción Enfermera: ¿Una cuestión de testosterona?

Ando yo estos días enredado en un trabajo de investigación sobre la adherencia de las enfermeras al decreto que les habilita para prescribir, y que en Andalucía ya camina cercano a cumplir los dos años de vida. Pretendemos responder a algunas preguntas, como por ejemplo, si ha supuesto una mejora en la eficiencia, o cuáles son los productos farmacéuticos que con más decisión se "atreven" a prescribir las enfermeras. También pretendemos saber si existen resistencias por parte de médicos, pacientes, o las propias enfermeras. 

Y mira tú por donde que andaba yo jugueteando con la base de datos del estudio, y sin saber por qué me vino a la cabeza el factor sexo. Y cual fue mi sorpresa cuando descubrí que por ejemplo, en los absorbentes para incontinencia, los ENFERMEROS ya han asumido el 28% de la prescripción total de su población de referencia (el resto lo sigue haciendo el médico), frente a sólo el 15% de las ENFERMERAS (p<0.05). Y digo yo... ¿qué tendrá que ver la testosterona en todo esto?. 

¿Alguien puede darme una explicación?

viernes, 8 de julio de 2011

Señoras cuyos hijos siempre tienen "unas décimas"

Las tardes de julio son especialmente largas. Sobre todo si decides quedarte en la ciudad. Más aún si tu residencia se asienta en el mismísimo Valle del Guadalquivir. Aún más si tienes hijos pequeños.

Esta tarde, el contador de Endesa corre que se las pela a cuenta de unas cuantas frigorías que brotan alegremente por las rendijas destinadas a tal efecto. Esta tarde, la estrategia de gestión del aburrimiento infantil está devolviendo resultados favorables, y bien sabe dios que no siempre es así. 

Paula devora su sexto verano dispensando los más dulces cuidados maternales a un bebé de gutapercha vestido con gorro y chaquetón de lana que infunde soponcios de sólo mirarlo así de abrigado. Aprovecho la paz reinante para bucear por eso que llaman Timeline mientras mi cerebro mantiene en segundo plano las palabras de cariño que ella dirige a los inanimados oídos del bebé. 

Y en medio de unos cuantos RT, matizada por el suave murmullo del aire acondicionado escucho la siguiente frase: 

-Uy, parece que tienes un poco de fiebre. Tendré que llevarte al pediatra para que te mande un jarabe...-

Me paralizo. Elevo la mirada por encima del monitor y la sostengo perdida en algún punto del espacio mientras intento digerir lo que acabo de escuchar. Las palabras de Paula acaban de evidenciar una asociación cognitiva que se vertebra mediante la secuencia "signo/síntoma-consulta al pediatra-medicamento". 

La sensación que experimento ahora es similar a la que me recorrió el cuerpo cuando Paula trajo a casa la primera palabrota importada. Seguramente ella también habrá contribuido al mercado de las palabrotas exportando alguna de las que se me han podido escapar. No pasa nada. Simplemente te das cuenta de cuán arraigadas están algunas creencias relativas al cuidado de la salud, el consumo de servicios sanitarios, y el uso de los medicamentos, y cómo se transmiten como verdades absolutas. Esa asociación de ideas sin duda ha entrado en casa por emulación, pues bien que me afano en predicar lo contrario a los cuatro vientos. 

Y mira por donde me encuentro un enlace a la iniciativa "3clics" del Instituto Catalán de Salud, una web sobre Atención Primaria Basada en la Evidencia, con la siguiente entrada: Antipiréticos en niños: Objetivo, confort que refleja perfectamente los usos y costumbres en el manejo de la fiebre. 

Os dejo algunos enlaces más sobre el tema:










domingo, 3 de julio de 2011

La enfermera y el autocuidado. ¿Sólo cuestión de crónicos?

Los crónicos están de moda. Los gurús de la política sanitaria lo claman a los cuatro vientos. Las enfermedades crónicas constituyen la mayor parte del consumo de recursos de salud, y representan el gran reto de los sistemas sanitarios para los próximos años. Más años de vida pero unidos a comorbilidades varias. Más años de vida en presencia de procesos crónicos en el entorno de un modelo que convierte al paciente en dependiente de los servicios de salud.

Y de repente se empieza a hablar de autocuidado. Que el paciente sea cada vez más experto en el manejo de sus procesos crónicos se convierte en una prioridad. Y digo yo... ¿No era esa la razón de ser de la consulta enfmermera de Atención Primaria?. Sin duda enfermería tendrá mucho que decir al respecto si los derroteros van por la vía del autocuidado, y de dotar al paciente de las habilidades necesarias para el adecuado mantenimiento de su salud, así como para identificar signos que indiquen exacerbaciones de sus procesos crónicos. 

Sin embargo, de tanto hablar de crónicos nos olvidamos de algo. Entre un 15 y un 20% de las consultas de los médicos de familia, y aproximadamente un 70% de las Urgencias de Atención Primaria, y un 40% de las hospitalarias responden a lo que se conoce como Procesos de Baja Complejidad, que se definen como procesos agudos, leves, frecuentes y autolimitados, que a menudo sólo requieren un abordaje sintomático, y entre los cuales podríamos citar el catarro de vías altas, la fiebre, la gastroenteritis, estreñimiento, y algunos otros. 

La mayor parte de la frecuentación generada por estos cuadros se genera en niños y adultos jóvenes, y su presencia en el entorno de las urgencias está relacionada con una mayor accesibilidad de estos servicios fuera del horario laboral, de ahí que predominen las personas activas. 

Se trata de procesos leves que todos sufrimos una o varias veces al año, por lo que la mayoría de las personas no acuden a consulta, y los manejan mediante el autocuidado. Al tratarse de procesos frecuentes, muchos pacientes han generado las habilidades necesarias para tratarlos en casa, y sólo consultan cuando se presentan complicaciones o transcurren varios días sin evolución favorable. Sin embargo, como ya hemos visto, aún son muchos los pacientes que consultan al primer síntoma. 

Aunque el coste macro que supone la atención a los procesos crónicos es infinitamente mayor, no podemos olvidar el coste de oportunidad que supone, sobre todo en Atención Primaria, dedicar una parte importante del tiempo y los recursos a atender procesos que pueden ser abordados por el propio paciente. 

Dentro de la progresiva implantación de Prácticas Avanzadas Enfermeras impulsada por la Dirección de la Estrategia de Cuidados de Andalucía, se contempla lo que se conoce como Consulta Enfermera de Urgencias, donde una enfermera abordaría este tipo de procesos, con el apoyo de algoritmos de decisión, pero sobre todo con un enfoque claro de entrenamiento para el autocuidado, y con la posibilidad de indicar fármacos de libre dispensación (OTC), recogidos en el Decreto de Prescripción Enfermera, y que coinciden en buena medida con los medicamentos indicados en los citados procesos de baja complejidad. 

Existe importante evidencia fuera de España sobre la capacidad de resolución de enfermeras entrenadas para el abordaje de este tipo de procesos. Sin duda tendría un impacto significativo en la agilización de los circuitos tanto en atención primaria como en urgencias, pero sobre todo, y ahí es donde habría que poner el acento de la eficiencia, el entrenamiento en el manejo de procesos leves por enfermeras, podría constituir una herramienta útil para disminuir la frecuentación por este tipo de procesos, aliviando los costes de oportunidad anteriormente mencionados. 

Más información sobre esta inciativa aquí